Todo comenzó con una idea que tenía otra protagonista en mente.
Mi hija mayor estaba terminando la secundaria, y yo quería que tuviera una fuente de ingresos para cuando empezara la facultad. Natura me parecía la opción ideal: siempre fui consumidora de sus productos, los conozco, los uso, los quiero. Así que di el primer paso.
El problema fue que mi hija no se enganchó. Me enganché yo.
Marzo de 2020: el peor y mejor momento para empezar
Arranqué justo cuando el mundo se detuvo. La pandemia llegó al mismo tiempo que mis primeros catálogos, y de golpe todo lo que imaginaba que iba a ser vender —mostrar productos, experimentar perfumes, encontrarme con clientas— se volvió imposible. No se podía salir, no se podía probar nada. Fue complicado, y no voy a decir que no.
Pero también pasó algo que me ayudó mucho: la consultora que me vendía a mí había dejado de vender. Eso significaba que muchas clientas necesitaban a alguien de confianza. Y ahí estaba yo.
De a poco, con prueba y error
El primer año fue difícil. Pero fui aprendiendo. Empecé a ir a ferias físicas —en bares, en distintos espacios— y ahí descubrí que el contacto real con la gente hace toda la diferencia. Armé mis propias muestras de perfumes. Probé cosas nuevas, descarté lo que no funcionaba, me quedé con lo que sí.
Y en algún momento dejó de ser solo mío.
Se sumó Nicolás, mi hijo del medio, que me empezó a ayudar con las redes sociales, la página y todo lo que tiene que ver con marketing digital —que es un mundo en el que yo reconozco que no soy experta. Y después se unió Sebastián, el más chico, que hoy también forma parte del equipo. En las fechas más importantes, los dos están.
Hoy
Hoy tengo un grupo grande de clientas fidelizadas, una tienda online, presencia en redes, y un equipo que es mi propia familia.
No lo planeé así. Pero así fue.
Y mirando hacia adelante, la intención es clara: seguir creciendo. Seguir sumando clientas que encuentren en Natura lo mismo que encontré yo —productos que realmente funcionan, que cuidan, que tienen valores que uno puede defender con convicción.
Queremos llegar a más personas, estar presentes en más ferias, y seguir mejorando la experiencia de compra tanto en persona como a través de la tienda online. Que cada clienta sienta que tiene del otro lado no solo a alguien que vende, sino a alguien que conoce los productos, que los usa, que los recomienda de verdad.
Y sobre todo, seguir siendo lo que somos: un emprendimiento familiar, con todo lo que eso significa. Con el compromiso, el cariño y las ganas de crecer juntos —Natura, la familia, y cada una de las personas que eligió acompañarnos en este camino.


